La semana pasada el Presidente de la República Otto Pérez
Molina y el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala –CICIG-,
Iván Velásquez. sostuvieron una reunión, en la cual salieron a relucir dos temas. El
primero fue en relación a las reformas de la Ley de Amparos y el segundo en
relación a las aduanas del país.
Al salir de la reunión con el Presidente, el Comisionado
manifestó: “Estábamos examinando todo lo
relacionado con el problema de aduanas, y de qué manera la Comisión puede
contribuir en las investigaciones acerca de la corrupción que tanto se ha
mencionado a través de los medios de comunicación”
Es claro que el mensaje que ha salido del propio gobierno de
“descontrol” y corrupción en las
aduanas del país, para tratar de justificar su intervención; le han abierto las
puertas al Comisionado para poner a disposición del Estado las habilidades y
competencias de la CICIG. Aquí se puede
aplicar el dicho de que el pez por su
propia boca muere.
Busque en todos los medios para ver que había dicho el Presidente
de la reunión y no encontré nada. Ni siquiera la pagina del gobierno hizo un
comentario de parte del Presidente. Solamente
informo lo que el Comisionado había planteado en relación en como la CICIG
puede contribuir en la investigaciones acerca de la corrupción en aduanas.
A mis adentros me imagine que la reacción del Presidente a
dicho planteamiento habría sido: “¿que
parte de lo que dije en septiembre cuando declaré que la CICIG no debía abrir
nuevos casos en Guatemala, no entendió señor Comisionado?”
Lo digo porque mi impresión ha sido que no se quiere
resolver el tema de las aduanas, simplemente se esta disputando el botín de las
aduanas entre lobos de la misma loma. Si el presidente quisiera solucionar el
problema, efectivamente hubiera citado al Comisionado, a Paz y Paz y el
Ministro de Gobernación para crear una fuerza de tarea conjunta y atacar el
problema de raíz. No la bufonería de la intervención de la SAT.
Las aduanas son la “joya
de la corona” para los corruptos. No
se requiere de llenar licitaciones, esconder
sobre precios, ver partidas presupuestarias, entrar a Guatecompras etc. Aduanas por el contrario es algo por lo que
se paga en “cash” contante y
sonante. No hay papelería, no hay
documentos, solo hay que voltear a ver al otro lado y ya. El pisto se genera
espontáneamente.
La defraudación aduanera es el epicentro de la corrupción en
el Estado de Guatemala. Aquí se conjugan los funcionarios corruptos, los
políticos corruptos, los empresarios corruptos, las mafias y el narcotráfico, que
conforman el crimen organizado y los aparatos clandestinos de seguridad, que
son requeridos para mantener la defraudación aduanera en el país.
No se si la pieza que acaba de mover el Comisionado es un
acto ingenuo o un herramienta de calculo que le permita medir el estado de la
cosas aquí. Su perfil me hace creer que fue una jugada magistral de su parte,
si es alguien que viene a este país a cumplir con su misión y el mandato de la
CICIG.
Es indispensable poner fin a estos grupos que manejan cual titiriteros
a los más altos funcionarios públicos, como superintendentes, intendentes,
jueces, magistrados, auxiliares fiscales, etc, etc, etc. Que son los mismos que
intentan controlar las comisiones de postulación, para garantizar la impunidad
de sus operaciones.
Si es cierto que la CICIG va a intervenir en el tema de las
aduanas, el Comisionado tiene que estar preparado para todo. Aquí en Guatemala
la gente no se anda con cuentos, si no que le pregunte a sus antecesores. En lo
particular me gustaría ver que CICIG lo haga aunque seria una lucha como la
David contra Goliat.
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