¿Y ahora quien podrá defendernos? Expresión clásica de la
comedia mexicana “El Chapulín Colorado”. Todos sabemos que después de esta
pregunta entraba el famoso Chapulín exclamando “yo…” Lamentablemente para
nosotros no tenemos quien pueda defendernos de la situación actual que vive el
país. Realmente como población estamos solos. Pero no todo esta perdido. Nos
tenemos los unos a los otros.
En esta situación de la inexistencia de Estado, los
ciudadanos tenemos que empezar a confiar los unos con los otros. Esto es
difícil en un país que se conoce tiene una población profundamente desconfiada.
Pero si no empezamos poco a poco a organizarnos y trabajar conjuntamente para
sacar el país adelante, teniendo la premisa clara que el Estado no cumple con
el articulo uno de la Constitución Política que reza: “El Estado de Guatemala se organiza
para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del
bien común.”
Realmente estaremos perdidos.
Mucha
esperanza da ver a los jóvenes cuando se organizan y emprenden campañas como
“Un Techo Para Mi Pais” ejemplo de que hay otra forma que se pueden hacer las
cosas. En ausencia del Estado y de una forma más clara, transparente y
efeciente estos patojos llevan un techo a las familias abandonadas y a nosotros
nos llena el corazón al ver que aquí hay solidaridad, generosidad y decisión
por cambiar las cosas y que estos muchachos han encontrado un sentido más
profundo a su vida.
Este es el
tipo de revolución que el país necesita. No más armas, no más división, no más
lucha fratricida. Reconocernos hermanos es el primer paso. Darnos cuenta que el
sistema histórico político de este país no ha funcionado y trabajar clavo a
clavo para demostrar que otra vía es posible para que las cosas san un poco más
homogéneas.
Necesitamos
una “Revolución Blanca” como dice un
gran amigo que permita llevar educación y desarrollo al área rural. Pero no con
los ojos puestos en los Ministerios controlados por los sindicatos y pactos
colectivos. No en el Estado que le busca raja a cuanta cosa hace. Somos
nosotros, los que podemos aportar algo, los que tenemos que tomar la iniciativa
y hacer algo positivo por alguna comunidad.
Si no
tenemos algo o alguien que podamos apoyar, vamos a nuestra Iglesia a nuestro
Culto, adoptemos una aldea, una escuela, un puesto de salud y apoyemos, no solo
financieramente, involucremos en la comunidad, en la escuela o en el puesto.
Conozcamos a quien estamos apoyando. Sepamos su historia, compartamos la
nuestra.
Si no
creemos en un ser superior busquemos una ONG que nos guste, hay miles. Sociedad
Protectora del Niño, Fundación Ayudame a Vivir etc. Involucremonos, seamos
voluntarios, aunque sea un fin de semana al trimestre. Que nuestros hijos vean
que los Guatemaltecos son los que deciden su destino.
Hacer nada
es la opción de los que su vida no tiene ningún sentido. El que le interese
solo mantenerse en su comodidad, lo perderá todo. Si no cambiamos, si Guatemala
no corrige el rumbo hoy, pronto no abra nada que hacer y lo más probable hará
más sangre corriendo por los poblados y ciudades. Todos los que pensamos
podemos observar como el barco se dirige a un iceberd y si no cambiamos de
rumbo el barco va a chocar y se va
hundir.
No
esperemos a otro político que como Chapulin grita “YO” y al final solo nos quedamos con el “no contaban con mi astucia”. De las pocas instituciones que en esta
país son vigentes de alguna forma es la familia. Platiquemos hoy en familia que es lo que
podemos hacer como familia, a quien podemos ayudar, encojamos lo que más nos
guste y pongamos en acción y a lo Nike “Just do it”. El país necesita de
todos los buenos guatemaltecos, que son la mayoría, para salir adelante.
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