Me impresiona como la mayoría de personas que tienen
capacidad de discernir y entender lo que nos estamos jugando en el país, no
hacen nada para cambiar la realidad de Guatemala. Hombres hechos y derechos que no se atreven a levantar
el dedo para decir: “No estoy de acuerdo”
“no
es correcto” “voy a oponerme a esto”
“no voy a permitirlo”. Los hay de diversa naturaleza, los cobardes,
los indiferentes y los sinvergüenzas.
La justificación de la gente “honorable”, es que son padres de familia, que hay que
pensar en sus hijos, que hay que pensar en sus mujeres y claro, denunciar tiene
un costo. Como yo lo veo es que son disque hombres, que se escoden en las
faldas sus esposas y en los pañales de sus hijos e hijas. Estos “machos”
se niegan ver la clase de vida a la que
están condenando a las futuras generaciones guatemaltecas, a sus propios hijos,
por su cobardía disfrazada de paternidad responsable. Son incapaces de aceptar la cloaca en que
vivirán sus hijos y sus nietos por no tener hoy los pantalones bien puestos,
por negarse a decir hoy de forma clara e inequívoca: “Ya no más” “Hasta aquí” “Basta ya!!!”.
El miedo que invade a la población es impresionante. Ese miedo convierte a muchos en indiferentes
e “impotentes” de enfrentar la
realidad y las consecuencias de sus terribles omisiones. Los miedosos que se vuelven indiferentes son
cobardes, tienen cura. Sin
embargo existen indiferentes naturales, a esos que le vale madre todo, con
esos, no hay mucho que uno pueda hacer, desahucio de seres humanos.
Es irónico que los sinvergüenzas, que se reconocen como
tales no me dan tanta cólera. Ellos son
sínicos, saben que son sinvergüenzas y
se aprovechan de la gente; Además
se justifican a si mismos en que es más
fácil robar y dilapidar al Estado que ganarse la vida honradamente, sin que
enfrenten consecuencias, los culpables de sus actos somos nosotros.
A todos los “honorables”
que son incapaces de ensuciarse sus pulcras manos para defender su tierra. Los “honrados”
que callan y voltean a ver al otro lado, para no enterarse, lo que saben a ciencia
cierta que esta pasando. A los “hombres
de bien” que luchan, “a toda costa”
para que no les falte nada a sus muchachitos. Todos verdaderos cobardes que
están vendiendo, tal proxenetas, el
futuro de sus hijos, a cambio de un
presente que ya es inseguro, peligroso e incierto.
Ni podemos llamarlos
fariseos, pues los fariseos mataron al Hijo de Dios, jamás hubieran condenado a
la crucifixión a sus propios hijos, como los “honorables, horados y distinguidos” de este país hacen hoy día con
sus hijos, al no hacer nada para cambiar la realidad de Guatemala. Hablan de lo
mal que estas las cosas y de cómo los sinvergüenzas se están apoderando del
país, pero son incapaces de mover un dedo para decir “ya no más”.
Los prestamos, bonos
y corrupción están destruyendo Guatemala. Sin duda sus hijos los recordaran por
lo que son, cobardes, inocuos, vende patrias. Los “padres” de hoy, condenan a sus hijos, como mínimo al exilio, pero
lo más seguro a la esclavitud. ¿Dónde estará Guatemala en 20 años si nada
cambia? ¿Existirá el país siquiera? ¿Se consolidará la cleptocracia y el narco
Estado? ¿Qué tendrán que hacer nuestros hijos, para tratar de salir de la
cloaca que les heredaremos?
Tenemos la idea que
la libertad es algo gratis, que es un derecho inalienable del hombre. Sin
embargo la historia nos muestra que la mayoría de personas han vivido en este
planeta, lo han hecho bajo algún tipo de esclavitud. Los pueblos que ahora son
libres, siempre han luchado y defendido su libertad con su propia sangre.
¿Hasta cuándo
Guatemala, hasta cuándo?
Canción recomendada http://www.youtube.com/watch?v=kDgLlrJ4dIQ.
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